¿Porqué una Educación Cristiana?

     No existe la neutralidad en la educación. La educación laica pone al ser humano en el centro de todo. La Biblia claramente dice que una mente reprobada no puede agradar a Dios, precisamente porque pone al ser humano en el centro y asume que es básicamente bueno. Además, suprime la verdad de Dios y niega la realidad sobrenatural del cielo y el infierno. De tal manera que una educación que no proclama a Cristo como Señor, y no integra Su Palabra en toda acción, y no lo reconoce como la fuente de la verdad, en las palabras de Jesucristo; “esparce” (Mateo 12:30). Así que la pregunta es esta: ¿Puede una educación laica preparar al niño a pensar acerca del mundo desde una perspectiva Bíblica?

 

     La mente regenerada que fluye de una educación cristiana, afirma lo contrario. Dios es el Creador y Gobernante de este universo; los seres humanos, pecadores de nacimiento, necesitan la redención; toda la verdad es de Dios; y el ser humano no depende solo de la razón.  El Dios triuno de las Escrituras, que ha creado el universo, solo puede ser conocido a través de Su revelación en las Escrituras. Esto quiere decir que todos debemos ser enseñados a la luz de la revelación de Dios y de Su Hijo Jesucristo. Las Escrituras tienen un papel vital en la enseñanza de esta revelación y debe ser el punto central en la educación cristiana: sin importar la materia. La Biblia es una fuerza integrante. A través de Las Escrituras, los niños aprenden que han sido hechos maravillosamente. El niño conoce su relación con Dios a través de las historias de la Biblia, la oración y la interacción con los maestros, familia y amigos.